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Bus del BNB: un medio para educar a la población en temas financieros


Bus del BNB: un medio para educar a la población en temas financieros

Bus móvil del BNB recorrerá todos los departamentos del país

El Banco Nacional de Bolivia (BNB) presentó ayer el «Bus del BNB», que es una herramienta de difusión y educación en temas financieros que recorrerá todos los departamentos del país, para inculcar en la ciudadanía una «educación financiera».

Esta iniciativa parte como una innovadora forma de enseñanza, enmarcada en el plan de educación financiera del BNB, en la que un aula móvil (bus) será el medio por el cual las personas accedan a la información y los beneficios que conlleva formar parte de un sistema financiero.

«El objetivo central de nuestro bus de educación financiera, es promover la cultura financiera entre jóvenes y adultos de zonas urbanas y rurales, dotándoles de información y herramientas necesarias para que administren sus finanzas de forma responsable utilizando productos y servicios básicos, en el marco establecido de sus derechos y obligaciones», afirmó el presidente del Directorio del BNB, Pablo Bedoya.

En cuanto a las características técnicas de este bus, fue fabricado en Bolivia para el BNB en base a un diseño moderno y equipado con tecnología de alto nivel, en su interior cuenta con pantallas de televisión en la que se proyectan videos de contenido documental y otros, así también cuenta con un cajero automático real que simula transacciones bancarias y otras operaciones referentes a temas financieros.

Este servicio responde a la exigencia de la Ley 393 de Servicios Financieros, que en su artículo 79 sobre educación financiera, señala que es una obligación y responsabilidad de las entidades financieras, organizar y ejecutar programas formalizados de la educación financiera para los consumidores financieros.

El bus de BNB es parte de la educación financiera del BNB aprobado por la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI).

El programa de responsabilidad social empresarial del BNB es una prioridad para la entidad, y el programa de educación financiera es uno de sus puntuales, además que se enmarca cabalmente en lo que dispone el marco legal de la Ley 393 de servicios financieros y la resolución de la ASFI 371/2016.

Los bancos se están transformando para llegar a la población no bancarizada


Los bancos se están transformando para llegar a la población no bancarizada

Tomas Miller y Verónica Trujillo

La inclusión financiera medida a través de sus distintos indicadores  (acceso a cuentas bancarias, oferta de crédito, seguros a la micro y pequeña empresa y disponibilidad de puntos de atención al cliente) muestra avances destacables en la región, si se compara con los niveles reportados en la década pasada. No obstante, estos alentadores resultados palidecen cuando analizamos los niveles de penetración en el sistema financiero y con relación a otras regiones del mundo. El acceso y uso de crédito y ahorro en la región, medido como la proporción de adultos que reportaron haberse prestado dinero o haber ahorrado en una institución financiera en el último año, solo llegan al 11% y 14% de la población, respectivamente. Asimismo, la proporción de adultos con una cuenta en una institución financiera o a través de un proveedor de banca móvil en la región es del 51% mientras que a nivel mundial este porcentaje supera el 60%, según el Global Findex 2014.

Los avances de la última década son consecuencia, en gran parte, de la aplicación de tecnologías de crédito y la adopción de nuevos modelos de negocios dirigidos a sectores de la población de menores ingresos por parte de las instituciones bancarias. Los bancos no son solo  actores clave en la provisión de servicios financieros en la región, sino también en la provisión de productos de inclusión financiera. Por ejemplo, de acuerdo a cifras recientes, en América Latina y el Caribe los bancos  proveen más del 75% del crédito del sistema financiero y atienden a más del 50% de clientes en los diferentes países, y la cuarta parte (176 de 700) cuentan con cartera de microcrédito.

Las instituciones bancarias, en la actualidad, están trabajando en desarrollar nuevas tecnologías y productos, permitiendo el abaratamiento y masificación de los servicios financieros inclusivos. Por ejemplo, los clientes ya no tienen que ir a las sucursales bancarias a hacer pagos y otras transacciones, esas gestiones se pueden hacer a través del corresponsal, internet o el teléfono celular. Además, el dinero electrónico y los agentes corresponsales se han convertido rápidamente en los canales con mayor acogida y más utilizados por los clientes.

El Banco Interamericano de Desarrollo y el Fondo Multilateral de Inversiones están apoyando el desarrollo de pilotos de productos innovadores en la región, con resultados significativos en términos de alcance, desarrollo tecnológico y potencial de expansión para llegar a la población no bancarizada:

Jamaica
El Banco de Desarrollo de Jamaica en alianza con el Banco Nacional Comercial y Transcel, que ofrece servicios de tecnología de software en el Caribe, están desarrollando una plataforma tecnológica que permitirá a los microempresarios realizar transacciones financieras a través de sus teléfonos móviles, facilitando un mayor acceso y supliendo con servicios financieros a menores costos.  Esto hará que sea más fácil para los propietarios de pequeñas empresas acceder a servicios financieros y reducirá el costo para las instituciones financieras en la prestación de estos servicios – lo que a su vez, eventualmente, se traducirá en menores costos para los clientes.

Paraguay
En Paraguay, Tigo, el mayor operador de celular del país, desarrolló una billetera móvil que funciona desde el teléfono celular: Tigo Money. En la actualidad, Tigo Money tiene 3.500 agentes que cubren el 98% de los distritos del país. En un país de 6,8 millones de personas, más de 1 millón de sus habitantes han utilizado este servicio, de los cuales 230.000 personas, no tenían acceso previo a servicios financieros por vivir en zonas alejadas del país. Tigo Money proporciona una variedad de servicios financieros como giros de persona a persona a través del celular, pago de servicios, pago de transferencias condicionadas del gobierno, el trámite y acceso a créditos bancarios, la apertura de cuentas de ahorro simplificadas y el envío de remesas domésticas.

Estas innovaciones son posibles también en gran medida porque el entorno para la inclusión financiera ha mejorado en varios países de América Latina y el Caribe en la última década,  presentando mejoras en diversas áreas, como  en  las vinculadas a sistemas de información crediticiao  a los fondos de garantía de depósitos. También se han producido innovaciones normativas en temas  claves para el desarrollo del sistema financiero como la banca sin sucursales, las cuentas simplificadas y los pagos electrónicos.

Sin embargo, dado que estas iniciativas no han sido suficientes, y las brechas por cubrir son amplias, queda pendiente la respuesta a nuestra pregunta inicial: ¿cómo alcanzar la inclusión financiera plena en América Latina?  y ¿quiénes la están empujando?

Pareciera que  los nuevos modelos de inclusión financiera, serán liderados por asociaciones entre intermediarios financieros, empresas de tecnologías, redes de distribución, corresponsales bancarios y empresas de telecomunicación. Todo ello dentro de un marco regulatorio que habilite y facilite las transacciones y que provea de protección al cliente.  El efectivo se usara cada vez menos, el enfoque transaccional tendrá prioridad sobre la oferta de crédito y la relación directa y personal será mucho menos intensa e impersonal.

Por ahora nos enfrentamos a un panorama un tanto incierto pero emocionante, porque las nuevas tecnologías y la mayor dinámica en el mercado pueden redundar en mejoras para los clientes, siempre que se realicen de manera responsable y teniendo en cuenta un adecuado balance entre el desarrollo y la estabilidad del sistema financiero. Es necesario por tanto apoyar las iniciativas tanto de actores públicos como privados para favorecer la continuidad en el alcance de la inclusión financiera plena a nivel regional. La oportunidad de alcanzar niveles mucho mayores de inclusión financiera está ahora a nuestro alcance.

Sobre los Autores

Tomas Miller se unió al FOMIN en el 2000 y dirige la Unidad de Acceso Financiero, que supervisa la cartera de préstamos y patrimonio relacionado con las microfinanzas, el capital de riesgo, capital en fase inicial, la financiación de la pequeña empresa, y los servicios financieros para las personas de bajos ingresos.

Verónica Trujillo trabaja en la Unidad de Aceso a Financiamiento del FOMIN en temas de regulación del sistema financiero, políticas y datos para la inclusión financiera. Doctora por la Universidad de Salamanca, donde se especializó en el tema de regulación de microfinanzas.

La inclusión financiera es necesaria para una sociedad armoniosa


La inclusión financiera es necesaria para una sociedad armoniosa

Tomas Miller

Las estrategias de inclusión financiera que varios países de América Latina y el Caribe están adoptando e incorporando en sus políticas nacionales de desarrollo buscan aumentar el acceso y uso de servicios financieros por parte de segmentos de la población que históricamente han estado excluidos o subatendidos por los sistemas financieros. Estas políticas parten del supuesto de que un mayor nivel de inclusión financiera es una condición necesaria para aumentar la inclusión social. ¿De qué sirve tener un sistema financiero solvente y líquido si únicamente atiende a las empresas y familias poderosas? ¿De qué sirve el capital sin clientes?

Un sistema financiero completo no solo debe ser solvente, también debe facilitar las transacciones, y ofrecer crédito e instrumentos de ahorro a las familias y empresas que puedan hacer un buen uso de estos servicios, independientemente de su tamaño. Esta es la razón de ser del sistema bancario. Porque si algo hemos aprendido en los últimos años, es que los pequeños y microempresarios no son sujetos de crédito más riesgosos, solo son diferentes. De igual modo, empíricamente se ha comprobado que las familias pobres y las de los segmentos de más bajos ingresos también ahorran, su propensión marginal al ahorro es diferente al de las familias ricas, pero al fin y al cabo también ahorran.

Estas diferencias de comportamiento de los clientes han sido bien entendidas por los intermediarios financieros; por ejemplo, hoy en América Latina y el Caribe hay más de 1.000 entidades ofreciendo microcrédito a 22 millones de microempresas, que mantienen un cartera de crédito de US$40.000 millones. Lo interesante es que esos créditos son financiados en su mayor parte por depósitos y ahorros del público, lo que quiere decir que la sociedad reconoce ese sector como unoque merece y puede ser financiado, y por eso fluyen recursos en forma creciente hacia el mismo.

A pesar de esos avances, se estima que la cantidad de microempresas en la región asciende a 86 millones, y tan solo un 25% de esas tienen acceso al crédito por parte de intermediarios financieros. Las brechas para el financiamiento de las pequeñas medianas empresas son muy amplias, se estima que hay en la región 3,4 millones de pequeñas y medianas empresas, y la brecha de financiamiento se estima en US$235.000 millones. Con respecto al acceso a cuentas de ahorro en la banca, existe en la región un mercado no explotado de 150 millones de adultos que no tienen una cuenta de ahorros.

Las políticas de inclusión financiera pueden mejorar el bienestar de la sociedad, y en la medida de lo posible, puede ayudar a las empresas y familias hacer realidad sus sueños, y materializar sus planes de crecimiento e inversión; aprovechando sus oportunidades y aumentando su acervo de capital humano y físico podrán, en esa medida, contribuir a reducir la pobreza.

Este fenómeno es particularmente importante en América Latina y el Caribe en donde entre 2002 y 2013 la cantidad de personas que viven en la pobreza se ha reducido en 60 millones. Estas personas pasan a engrosar una nueva clase económica, que demanda bienes y servicios –particularmente educación, salud y vivienda– que pueden ser adquiridos únicamente mediante productos y servicios financieros diseñados a su medida.

De igual manera, se nota un aumento en la demanda por seguros, que les permitan disminuir la vulnerabilidad; y hasta de seguridad social, que les dé protección para cuando envejecen. Los intermediarios financieros ya se están ajustando para incorporar a esta nueva ola de clientes en sus carteras de créditos y en la oferta de sus productos, por lo que, aún en el caso de que América Latina y el Caribe crezcan a un ritmo moderado, será un crecimiento inclusivo, lo que es preferible a un crecimiento acelerado, pero excluyente.

Sobre el Autor:
Tomas Miller se unió al FOMIN en el 2000 y dirige la Unidad de Acceso Financiero, que supervisa la cartera de préstamos y patrimonio relacionado con las microfinanzas, el capital de riesgo, capital en fase inicial, la financiación de la pequeña empresa, y los servicios financieros para las personas de bajos ingresos.